Mito o Realidad: ¿Son los polos opuestos los que mejor funcionan en pareja?

Para contestar a esta pregunta antes debemos analizar algunos conceptos relacionados con el proceso del enamoramiento y de la evolución de este.

Hay una primera fase que corresponde al llamado “flechazo“, en la que nos sentimos fuertemente atraídos físicamente por alguien, es la de las “mariposas en el estómago“. Fase en la que juegan un papel importante las hormonas sexuales: la testosterona y los estrógenos. Esta atracción se activa en base a determinados perfiles que cada uno tenemos asociados, por eso a cada persona le atrae un perfil determinado, y por ello, no es necesario tener un físico imponente para ser capaz de generar ese vuelco de estómago en alguien.

Si esta fase va a más entramos en una activación fisiológica que es la que constituye el enamoramiento en sí. Se caracteriza por pensamientos recurrentes sobre el otro, bienestar cuando estamos con el otro, angustia cuando no le vemos y un gran erotismo. Eso nos lleva a idealizar aspectos que no nos gustan o ni siquiera a que nos fijemos en ellos. Es por eso que, en esta etapa, nos podemos ver atraídos por alguien totalmente opuesto a nosotros. En este periodo todo funciona y parece maravilloso, pero tiene fecha de caducidad. La duración media es de un año y medio o dos en el mejor de los casos.

Dejamos entonces de hacer esfuerzos por contentar al otro, siendo nuestra conducta cada vez más afín a nuestro rasgos de personalidad, sin esfuerzos, volvemos a nuestra zona de comodidad. Aparecen en ese momento las primeras crisis en la pareja y se empiezan a ver cosas en el otro hasta entonces inadvertidas. En ese tiempo se han tomado decisiones vitales importantes: convivencia, nacimientos de hijos, cambios de residencia, decisiones económicas …… lo que nos lleva alargar una situación sentimental que ya no nos llena, hasta los 7 años que es aproximadamente cuando se producen las grandes crisis de pareja y las rupturas.

¿Estamos condenados entonces a no mantener relaciones de pareja duraderas y satisfactorias, fisiológicamente hablando? Un no rotundo, es aquí cuando aparece el amor intimidad. El que surja ese amor va a depender precisamente, entre otras cosas, de tener rasgos de personalidad parecido, gustos y aficiones similares. Cuanto menos “opuestos” seamos, más fácil será que se mantenga una relación satisfactoria y perdurable en el tiempo.

Esta noticia y muchas más podemos encontrarlas en la publicación:

https://contenidos.soy-de.com/Datos/Periodicos/c15/201807/periodico.pdf

 

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